viernes, 1 de mayo de 2015

Teoria: James Maybrick



Según esta teoría, Jack el destripador seria un acaudalado empresario algodonero residente en la ciudad de Liverpool de nombre James Maybrick. Tanto el, como su joven esposa Florence Maybrick, tuvieron durante su matrimonio una doble vida, algo muy frecuente en la clase alta de aquella época. Según esta teoría, el hecho de que su esposa le fuera infiel, conjuntamente con su secreta adicción a las drogas, genero un odio radical hacia las mujeres de vida fácil que finalmente lo llevo a realizar los crueles asesinatos de Whitechapel. A principios de la década del noventa, fue publicado un diario aparentemente escrito por Maybrick, que ha despertado un profundo debate acerca de su autenticidad. Sin embargo, los defensores de esta tesis invocan que James Maybrick dejo más de una pista, acerca de su propia identidad, en las distintas escenas donde se perpetraron los famosos crímenes: a)La letra “M”. inicial de su apellido, escrita en la carta hallada en el patio trasero de la calle Hanbury, junto al cadáver de la segunda victima, Annie Chapman. b)Las dos “v” marcadas en cada una de las mejillas de Catharine Eddowes, que invertidas forman la mencionada letra “M”. c) En la pared de la habitación de Mary Kelly, en la parte superior derecha junto al cadáver, el asesino escribió con sangre las letras F.M., iniciales del nombre de su esposa infiel:  Florence Maybrick. Por otra parte, en el diario de James Maybrick, puede leerse la siguiente frase: "Esta noche rezaré por las mujeres que he asesinado. Que Dios me perdone los actos que cometí con Kelly, sin corazón, sin corazón”. El hecho de que Jack the Ripper, efectivamente extrajo el corazón del cuerpo de Mary Kelly, es un dato relativamente moderno, omitido por los médicos forenses y la policía de la época. Si el diario es una falsificación antigua, alegan los defensores de esta teoría, el falsificador no pudo en ningún momento introducir un dato que nunca se hizo público, desconocido en la época por toda la sociedad y únicamente conocido por el propio asesino. Si el diario es una falsificación moderna, esto tampoco pudo ser fehacientemente comprobado, como efectivamente ocurrió con el escandaloso fraude de los diarios de Adolf Hitler.-