miércoles, 20 de mayo de 2015

Jack el Destripador: Dr. Thomas Bond.-


Thomas Bond nació en Somerset, al suroeste de Inglaterra. Estudio medicina y cirugía en el King’s College de Londres, la tercera Universidad más antigua de Inglaterra, e hizo la practica en el King's College Hospital, donde fue galardonado con la medalla de oro de la Universidad de Londres por su destacado examen de cirugía. Después de ejercer medicina para el ejército prusiano donde asistió a los enfermos de cólera, retorno a Londres donde fue designado cirujano del cuerpo de la Policía Metropolitana del Departamento de Westminster. Durante el ejercicio de su carrera, tuvo a su cargo varios casos relevantes, como los crímenes del “Descuartizador del Támesis”, donde le toco oficiar de forense de los restos cadavéricos en estado de descomposición, que fueron hallados flotando a la vera del rio Támesis. En este sentido, el forense se traslado a cada uno de los lugares donde fueron halladas las mencionadas piezas corporales  y se encargo de hacer la autopsia correspondiente, arribando a conclusiones científicas acerca de la forma, tiempo y causa de las muertes, en tanto que sus informes forenses fueron más que necesarios, ante la imposibilidad de la policía de identificar a las víctimas. En el año 1888, a pedido de las fuerzas de Scotland Yard, el doctor Bond tuvo el encargo de redactar un informe científico acerca del perfil psicológico de Jack el Destripador. En este sentido, Robert Anderson, Comisario de la Oficina de Investigación Criminal, le envió una misiva el 25 de octubre de 1888, solicitándole ayuda respecto de los crímenes que estaban convulsionando a Londres. A tal efecto, adjunto a la misma, varias reproducciones de las pruebas recolectadas durante los crímenes de las cuatro primeras victimas canonícas de Jack el Destripador. Dicho informe fue entregado el día 10 de noviembre de 1888, o sea el día siguiente a la muerte de Mary Jane Kelly. Entre los puntos destacados del mencionado documento, el Dr. Bond respondió a la policía que los cinco asesinatos fueron cometidos por el mismo asesino, y que este utilizo (salvo en el crimen del día anterior) similar modus operandi, a saber: un corte de arma blanca pulsado sobre la garganta de la víctima, en dirección de izquierda a derecha, afirmando que en el caso de la muerte de Mary Jane Kelly era imposible determinar el procedimiento utilizado por el asesino, dada la profunda mutilación que había sufrido el cuerpo. Con relación al arma empleada, sostuvo que se trataba de un cuchillo resistente y sin curvatura, o sea recto, posiblemente una navaja o cuchillo de carnicero de aproximadamente quince centímetros de largo. Una vez efectuado dicho corte (primero y fatal) expreso que el asesino no necesariamente quedo cubierto de sangre, aunque si es probable que al menos sus manos y parte de sus ropas resultaran manchadas con la sangre de las víctimas, por lo cual se pronuncio a favor de la posibilidad que el ultimador usara una capa o algún otro tipo de abrigo, a los efectos de no despertar sospechas una vez cumplida su tarea. Asimismo, entre otros aspectos de este notable informe, sostuvo que los ataques habían sido sorpresivos, no dando posibilidad a las víctimas de resistirse o repeler dichas agresiones y que en todas las muertes la finalidad era la mutilación de los cuerpos. Profundizando este aspecto, el forense informo que si bien el objeto de los ataques era la mutilación, cada una de ellas, no denotaban un conocimiento científico de anatomía, ni humana ni animal, por parte del asesino. Otro punto destacado del parte, son las factibles características particulares del victimario, estableciendo que probablemente se tratase de un hombre de considerable fuerza, con un aspecto corriente e  inofensivo, incapaz de levantar sospechas en su círculo social, pero con indudables brotes psicóticos capaces de despertar su instinto sexual y homicida. En síntesis, podemos asegurar que la tarea del Dr. Bond en este informe fue notable, dado el desarrollo incipiente de la criminología en aquel tiempo. Por eso, muchos investigadores consagran a este médico forense como uno de los primeros perfiladores de asesinos de la historia, siendo un autentico precursor para los que vendrían luego, tales como Robert Ressler, John Douglas y muchos otros. Para finalizar, debemos concluir diciendo que el Dr. Bond se suicido el 5 de Septiembre de 1901, arrojándose por la ventana del tercer piso de su casa de Wéstminster, luego de caer en una profunda depresión tras una larga enfermedad, siendo enterrado en el cementerio de Orchard Portman situado en Somerset, tierra en que nació.