viernes, 1 de mayo de 2015

Entrevista al Dr. Gabriel Pombo: Jack el destripador. La Leyenda continua. Parte I.-

Entrevista originalmente publicada en el año 2010 en oportunidad de la publicacion de la primera edicion de "Jack el Destripador, La Leyenda Continúa" del Dr. Gabriel Pombo.-

Entrevista Parte I:


1) Doctor, en ocasión de editarse su segundo libro de reciente aparición sobre Jack the Ripper, titulado “Jack el destripador. La leyenda continua”, en primer lugar, ¿cuales fueron las razones que lo motivaron a profundizar sobre este tema teniendo en cuenta el éxito de su primer libro “Jack el destripador. El monstruo de Londres”?


2) Sabemos que en la actualidad, la bibliografía sobre el tema es escasa o prácticamente nula en nuestro idioma, por lo cual escribir un texto con esta tematica en Latinoamerica es un verdadero desafio. El titulo de su nueva obra contiene el termino "leyenda" ¿Cuánto hay de leyenda y cuanto de real en la figura de Jack el destripador?


3) En algún capitulo del libro, Usted emplea un estilo literario que excede la mera investigación, algo novedoso si se lo compara con su primer libro sobre el tema, pero asimismo respetando la estructura de “Jack el destripador. El monstruo de Londres”. Para todos aquellos que todavía no leyeron su nuevo libro, cuéntenos que temas aborda en "Jack el destripador, La leyenda continua", cual es su estructura y como fue su proceso creativo.-


4) ¿De todas las teorías desarrolladas a lo largo del texto, cual considera que es la más probable o la que mejor encuadraría con sus propias ideas sobre la verdadera identidad del famoso asesino de Whitechapel? Estimado Emiliano. Antes que nada te envío un cálido saludo a tí y a los seguidores de tu excelente blog. Con sumo agrado paso a responder, en la medida de mis posibilidades, las preguntas que me formulas con motivo de mi segundo libro referente a Jack the Ripper.



Acerca de la primera interrogante; es decir, sobre qué razones me indujeron a ahondar en el Destripador y la era victoriana, te diré que siempre tuve claro que mi obra inicial era muy insuficiente, pues dejaba fuera del conocimiento del lector a una serie de personajes considerados como sospechosos probables de haber sido el asesino de Whitechapel. Por una razón de espacio me fue imposible desarrollar, en un sólo volumen, las andanzas de todos los sospechosos legítimos. A su vez, quería profundizar en otros aspectos de la historia, tales como el de las víctimas; sobre cuyas vidas y muertes sentía que no me había adentrado en forma suficiente la primera vez. A las víctimas les he dedicado, con todo respeto, el esfuerzo que me demandó elaborar ambos libros. No hago en ellos una apología de la violencia. Me limito a ofrecer a los lectores un drama histórico y un caso extraordinario de la criminología mundial, todo ello dentro del contexto de una sociedad tan apasionante como plena en contradicciones como fue la Inglaterra de postrimerías del Siglo XIX. También te advierto Emiliano que éres por demás generoso cuando calificas de éxito a mi libro "El monstruo de Londres. La leyenda de Jack el Destripador". No se trató de un "éxito" financiero. Por cierto que no lo fue si atendemos al dinero obtenido por las ventas. Sin embargo, reconozco que para el mercado de habla hispana donde esta clase de emprendimientos son casi desconocidos (el libro sólo circuló en librerías de Argentina y Uruguay) la cantidad de ventas resultó apreciable. Pero la satisfacción mayor que me reportó mi primer libro consistió en la divulgación que el mismo alcanzó en Internet, y la posibilidad que me brindó de contactarme con otros interesados en la temática, tanto especialistas como aficionados. En lo que atañe a tu segunda inquietud, coincido contigo en que la bibiliografía relativa a este tema en español es muy escasa. Para confeccionar este segundo tomo me vi obligado a adquirir libros en inglés y a traducirlos como pude, pues practicamente había agotado el material que disponía en castellano. Además aclaro que lo que hay en español es traducido del inglés, pues obras de investigación escritas por hispanos casi no existen por el momento. Por otra parte, la "leyenda" aquí deviene tan importante como los hechos reales y objetivamente reconocidos, los cuales son comparativamente muy pocos. Constituye una tarea ardua desentrañar cuánto hay de realidad y cuanto de fantasía o de rumores en una historia como esta. Pero en mis textos siempre le aclaro al lector cuando me baso en una fuente realista y cuando estoy aludiendo a hechos ficticios o, cuando menos, a hechos no acreditados. Acerca de tu comentario de que en algunos pasajes de este nuevo libro utilizo un lenguaje distinto al empleado en mi primera obra, admito que en efecto ello resulta así. Sobre todo en el capítulo inicial que titulo "Las víctimas" me he preocupado de dotar a la narración de un tono más coloquial, y he introducido también frecuentes diálogos de las víctimas con testigos, o entre los médicos forenses y el juez de la causa, etc. Pero siempre he respetado la información más objetiva disponible. Simplemente, me he tomado ciertas libertades literarias, recreando situaciones y dejando volar un poco la imaginación; todo con el propósito de volver menos rígida y más atrayente la lectura. En otras palabras, le brindo aquí más espacio al escritor que hay en mi que al investigador. Por supuesto que serán los lectores quienes decidirán si he logrado o no esa aspiración de aunar a la información objetiva la amenidad. ¿Cuál es la teoría que más me seduce sobre la identidad del Jack el Destripador? Me preocupo de sumistrar todos los datos posibles dando un espacio similar a cada "candidato" o a cada hipótesis, y los lectores no advertirán que me inclino más por una conjetura que por otra, o que postulo como culpable a algún sospechoso en particular. Claro está que tengo formada una idea al respecto. Para mi Jack the Ripper no fue un personaje célebre, mediático, adinerado; ni constituyó un sujeto que resaltase por cualquier otra característica especial. (Con esto descarto a candidatos como el Príncipe Albert Víctor, el pintor Walter Sickert o el Dr. William Gull, por ejemplo) Tampoco se trató de un Don Nadie que se mantuvo para siempre impune por mera buena suerte. Era un hombre muy inteligente, perversamente inteligente.No daré un nombre específico, pero sí te contesto que para mi Jack encuadra dentro de un "tipo" o "perfil" de sospechosos como Carl Feigenbaum o James Kelly. Carl Feigenbaum fue un marino mercante alemán ejecutado en Norteamérica por asesinar a una mujer de forma similar a como ultimaba el Destripador. Sólo que no llegó a la fase de ensañamiento con el cadáver porque fue sorprendido y no consiguió su objetivo de mutilar. Parece probable que estuviera residiendo en Londres al tiempo de los crímenes (de agosto a noviembre de 1888), y su actividad naútica le daba la movilidad que el perpetrador acreditó poseer para eludir a la policía. En cuanto a James Kelly, se trató de un asesino convicto por matar a su joven esposa cortándole el cuello. Se salvó de la horca fingiéndose loco. Pero estaba lo bastante cuerdo como para escaparse del asilo de Broadmoor, cercano a Londres, y permanecer prófugo por casi cuarenta años. Ya anciano retornó por propia voluntad al hospital psiquiátrico, y una vez allí redactó un informe sumamente extraño, dando cuenta de lo que había hecho durante ese largo intervalo. Aunque no confesó ser el homicida, aportó pistas (corroboradas por investigaciones muy ulteriores) que lo ubican en Whitechapel al momento de la matanza, y luego en Estados Unidos cuando acaecieron asesinatos similares a los del Destriapdor; en especial, el consumado contra la meretriz Carrie Brown en abril de 1891, en Nueva Jersey. En fin, cualquiera de ambos individuos me parecen sospechosos plausibles.Por expresarlo de modo figurado: si no fueron el Destripador merecerían haberlo sido.