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sábado, 8 de agosto de 2015

Nueva Teoria sobre Jack el Destripador: Francis Spurzhein Craig. por Dr. Gabriel Pombo



El presente articulo, extraido del sitio web pomboypombo.blogspot.com.ar, fue pensado y escrito por el Dr. Gabriel Pombo. Desde ya agradecemos a su autor la gentileza de poder reproducir integramente dicho texto en nuestro sitio y permitirnos acceder a nueva informacion sobre esta nueva teoria del caso. 







LA NOTICIA


Un médico británico jubilado, Wynne Weston Davies, ha publicado "The Real Mary Kelly" ("La verdadera Mary Kelly", subtitulo: "La última víctima de Jack el Destripador y la identidad del hombre que la asesinó"). Se trata de la más reciente teoría sobre la siempre elusiva identidad del Destripador de Whitechapel. Su nominado para el cargo de verdugo de las prostitutas es el desconocido periodista Francis Spurzhein Craig, quien se habría casado con la bisabuela del escritor y la terminó matando brutalmente, no sin antes dar cuenta de otras cuatro meretrices.

¿El móvil del criminal?
Los celos y el amor propio masculino herido. La esposa del desquiciado periodista fue la última víctima canónica del mutilador: Mary Jane Kelly; la cual -si creemos a esta formulación- en realidad se llamaba Elizabeth Weston Davies; pero cambió su nombre para ejercer la prostitución y no ser detectada por su vengativo marido.

¿Las anteriores víctimas?
Por cierto que lo constituyeron las restantes asesinadas tradicionales del victimario secuencial motejado Jack the Ripper, a saber: Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth StrideCatherine Eddowes.

¿La razón de estos cuatro homicidios previos?
Despistar a las autoridades para que atribuyesen la abominable muerte de Kelly-Weston Davies a un demente ejecutor serial y no sospechasen que su despechado esposo era el culpable. De paso, la desfiguración del rostro de esa occisa se debió a que el homicida no quería que sus conocidos se enterasen que la ramera ultimada era su ex cónyuge que había tomado el mal camino.


LA MUERTE CONOCIDA                 


Poco se sabe con certeza de la vida de esta mujer, y esa incertidumbre ha teñido a su recuerdo con un halo de misterio. En realidad más se conoce acerca de su muerte, sobre cómo fue encontrada inerte una fría mañana del 9 de noviembre de 1888.


Dicha mañana Thomas Bowyer, apodado Indian Harry, por tratarse de un militar retirado del ejército inglés de la India, mejoraba los ingresos de su magra pensión trabajando como cobrador al servicio de John McCarthy, dueño de unos miserables cuartuchos en el edificio llamado "Miller´s Court", cuyos ocupantes en su mayoría eran féminas que se ganaban la vida ejerciendo la prostitución.


Una de estas desafortunadas era Mary Jane Kelly, alias Marie Jeannette, Fair Emma o Ginger, una joven irlandesa pelirroja de venticinco años que rentaba la habitación número 13.


En esa ocasión el casero mandó a su empleado a que fuese hasta aquella habitación para tratar de cobrar el alquiler que la chica adeudaba. Afuera se oía el jolgorio de un día festivo para los londinenses, en el cual se celebraba la fiesta del Lord Mayor, título que recibe en el Reino Unido el Alcalde de Londres, York y otras ciudades importantes.


Bowyer llamó varias veces a la puerta. Como no obtuvo respuesta se dirigió hacia una ventana lateral que él sabía tenía una rotura. Cuidando de no lastimarse, introdujo su mano por el hueco del vidrio y descorrió la cortina para escudriñar hacia el interior. Lo que vio le hizo proferir un grito de terror.


Sobre la cama empapada en sangre yacía el destrozado cuerpo de la infeliz inquilina. Su estómago lucía abierto en canal, y sus órganos internos se amontonaban en torno suyo, cual una masa informe, repugnante y sanguinolenta.


El cuadro era dantesco y el cadáver estaba irreconocible. Posteriormente, el ex novio de la víctima, el jornalero Joseph Barnett, aseguró en la morgue que se trataba sin duda de Mary Jane, pues la reconoció a causa de su cabellera rojiza, y por sus ojos y orejas, que era lo único que quedó intacto en aquel rostro desfigurado.


Lleno de espanto, Indian Harry volvió corriendo al bazar de su patrón y le comunicó sobre el terrible descubrimiento.


El arrendador fue junto con su empleado a Miller´s Court y comprobó la escena mirando también él a través de la ventana. Llamaron a la policía, y pronto acudieron los Inspectores Beck y Abberline, y casi al mismo tiempo el médico forense Bagster Philips.


¡Parecía más la obra de un demonio que la de un hombre!, exclamaría tiempo más tarde ante los estrados un conmocionado John McCarthy, al deponer en la encuesta judicial instruida por motivo de ese crimen.


Así dejaba constancia de la tremenda impresión que le produjo el monstruoso hallazgo, que estremeció aún a los endurecidos policías que concurrieron a aquella tétrica habitación.
  



   LA VERSION DEL DOCTOR WESTON DAVIES

Y ahora parece que por fin se ha descubierto el nombre del "demonio" en cuestión.
Francis Spurzhein Craig se llamaría éste, conforme afirma el médico jubilado. Menos definida está su fisonomía. No se nos proporciona una fotografía, sino únicamente un dibujo. Recorre la web una viñeta que muestra a los asistentes de la audiencia judicial celebrada tras el óbito de Annie Chapman. Y ni siquiera el hombre allí bosquejado -cuya faz se encierra dentro de un círculo acusatorio- es seguro que represente al flamante sospechoso.

El ensayista sostiene que el individuo del dibujo se asemeja mucho al padre del sindicado -del cual sí hay varias fotografías- y que como Craig era reportero pudo ser él uno de los miembros de la prensa que lucen sentados en esa sala, por lo que ese eventual parecido lo propone como prueba de que el sujeto indudablemente estuvo allí.

El asesino volviendo al lugar del crimen... el asesino regodeándose con las consecuencias de sus delitos...

En realidad, de acuerdo nos cuenta el doctor Weston Davies, el descubrimiento de la identidad del matador en cadena del East End de Londres se debió más que nada a la casualidad.
Diez años atrás el galeno se dedicó a establecer su árbol genealógico, cuyo rastro se interrumpía al llegar a sus bisabuelos. Tenía una vaga idea de que su bisabuela paterna se llamaba Elizabeth Weston Davies, pero para profundizar acudió a los Archivos Nacionales de Kew. Allí supo que esa ascendiente figuraba con el nombre de Elizabeth Weston Jones, de estado civil viuda.

Seguidamente, averiguó que aquella se había casado en la Nochebuena de 1884, en Hammersmith, con el ya nombrado periodista de cuarenta y siete años por entonces, cuando ella sólo cifraba veintiuno. Luego, al recibir un paquete conteniendo antiguos documentos legales, comprobó que escasos meses más tarde los cónyuges se divorciaron a petición judicial del esposo, quedando constancia de que aquél invocó como causal de separación la infidelidad de su mujer.
Concretamente la vio (o la vieron, pues en el documento legal esto no queda claro) entrar en compañía de un muchacho a una casa de citas próxima al hogar conyugal ubicado en Plaza de Argyll, King Cross, el 19 de mayo de 1885.

Se especula que Craig ya sabía que Elizabeth ejercía el meretricio. Seguiría enamorado de ella, pero el orgullo le impediría aceptarla abiertamente. Frente a sus familiares y conocidos fingiría dignidad, y promovió el divorcio, pero secretamente volvió a verla y le propuso la reconciliación, según aduce el ensayista. La descocada chica rechazó una y otra vez al taciturno ex marido, pero ante su acoso decidió marcharse al East End londinense y ocultar su genuina identidad, pasando a valerse del alias de Mary Jane Kelly.

El hombre la buscaría tenazmente, íncluso por medio de detectives privados -arguye el escritor-, y con el paso del tiempo sin lograr el retorno de su amada, ni menos aún poder evitar que se prostituyera, su intenso amor se trocó en odio furibundo. El repelido enamorado también empezó a sufrir fracasos profesionales. De ser editor de periódicos, y ganarse con solvencia la vida, pasó a incurrir en el plagio periodístico. El Daily Telegraph lo demandó y estuvo al borde de perder su licencia. Estas peculiaridades las considera el doctor Wynne Weston como signos de que su acusado padecía un trastorno esquizoidal de la personalidad en proceso de irreversible agravamiento.

Concuyendo el investigador que su sospechoso era, en suma, un psicópata -enfermo pero inteligente-, tal condición insana lo llevaría a tramar por venganza el crimen de la ahora inalcanzable joven. El punto más flojo de la hipótesis estriba en el sistema empleado para lograr su perverso objetivo. Craig asesinaría sádicamente a cuatro rameras sólo para fabricar el mito de que un victimario serial asolaba Whitechapel. Eludiendo los cercos policiales se valdría de sus contactos y de su habilidad como reportero de noticias, pues sería asignado a cubrir los crueles sucesos del otoño de terror (ya vimos que se lo supone asistiendo a la encuesta judicial por la muerte de Annie Chapman).

Pero eso no es todo: el periodista devenido en criminal también sería redactor de las cartas que inundaron a Scotland Yard. Su golpe maestro radicó en escribir la misiva "Querido jefe", y destinarla al Jefe de Redacción de la Agencia Central de Noticias de Londres. Los americanismo que se detectan en aquella epístola lo delatarían, dado que cuando joven vivió un par de años en los Estados Unidos, y se le habría pegado el gracejo local .

Como curtido periodista que era, el homicida sabía que lo mejor era dirigirse a esa agencia noticiosa, porque ella diseminaría la información a todos los periódicos de Ingaterra, y aún del exterior. Demostrando conocer bien el talante sensacionalista de sus colegas, el reportero asesino acertó. Pronto el Star se autoenviaría cartas del "Destripador", el Daily Telegraph haría lo mismo, también el Times, y así sucesivamnte, hasta forjarse la gigantesca eclosión mediática que haría creer al mundo en la existencia de un anónimo aniquilador de mujeres que se autodenominaba "Jack el Destripador". Empero, el gestor de tan arriesgada conjetura no aporta muestras caligráficas de su sospechoso, aptas para evidenciar que en verdad aquél fue el emisor de las tenebrosas epístolas.

Desde su nuevo domiclio, sito en el 306 de Mile End Road (Whitechapel), el desairado y perverso reportero aguardaría el momento propicio para cobrarse la presa humana que configuraba su verdadero objetivo: Mary Jane Kelly; es decir: su traicionera ex cónyuge Elizabeth Weston Davies.

El responsable de la novedosa hipotesis habría solicitado al Ministerio de Justicia inglés la exhumación del cadáver yacente en la tumba dedicada a la quinta víctima del Ripper, en cuyo cementerio le efectuasen un reportaje divulgativo que circula por la web. Análisis de ADN mediante, procuraría acreditar que esos restos le son genéticamente compatibles y, por tanto, que pertenecen a su bisabuela Elizabeth, y no a la Mary Jane Kelly que registra la historia oficial.

Reconoce que de devenir negativa esa identificación su hipótesis se derrumbaría. Y aunque si los resultados científicos fueran positivos ello no probaría que Craig fue el asesino de esa occisa,  y también Jack el Destripador, al menos se tornaría más verosímil su planteamiento. Pero, convenientemente, tales pruebas -si es que llegan a concretarse- han quedado postergadas y, entre tanto, ya ha salido a la venta en versión papel y digital la pintoresca teoría del doctor Wynne Weston Davies, que líneas arriba resumimos. 

Dr. Gabriel Pombo

martes, 2 de junio de 2015

La teoria de la conspiración monarquico masonica.-



Según esta teoría, los crímenes perpetrados en el East End de Londres durante 1888, atribuidos a “Jack el Destripador”, responderían a una maniobra conspirativa por parte de la Corona, con el fin de ocultar determinadas circunstancias relacionadas a la vida privada del Príncipe Albert Víctor, nieto de la Reina Victoria y segundo en la línea de sucesión al trono. En este sentido, el autor Stephen Knight en su libro “Jack The Ripper. The Final Solution”, fue el primero en vincular específicamente los referidos homicidios a una verdadera conspiración consumada por realeza británica. El núcleo de la presente hipótesis, se funda en que el Príncipe Albert Víctor, habría tenido un romance con una humilde trabajadora del East End de nombre Annie Elizabeth Crook, mesera de una de las tantas tabernas que había en esa época en el Distrito de Whitechapel y modelo esporádica de un amigo del príncipe, el pintor y retratista Walter Sickert. Seria este artista, adepto a la misma vida licenciosa y disipada de su amigo, el que finalmente los presentaría, ocultando la verdadera identidad del Príncipe haciéndolo pasar por su hermano. Sin embargo, Albert y Annie, no solo habrían tenido una historia furtiva de amor, motivo suficiente para producir un verdadero escándalo a nivel mundial, sino que además habrían contraído matrimonio, y tenido una hija en común de nombre Alice Margaret. Además, como si todo esto no fuera suficiente y con el fin de lograr una novela perfecta que cierre completamente, los padrinos de la boda secreta habrían sido, nada más y nada menos que el pintor Walter Sickert por parte del príncipe y Mary Jane Kelly una de las mejores amigas de la esposa y última víctima canoníca atribuida a Jack el Destripador. El desenlace de esta historia, estuvo sujeto al inmediato accionar de la realeza, ya que al tomar conocimiento de esta situación, habría encerrado a Annie Crock en un hospital psiquiátrico después de haberle practicado una lobotomía, (tal como se puede apreciar en una de las memorables escenas del Film “From Hell” del director Albert Hughes) y al Príncipe Albert lo habrían enviado al extranjero con el fin de mantenerlo alejado de esta situación, época en que por otra parte, algunos sostienen, se llegaron a “subsanar” todos los registros relativos a su escandalosa boda. En este sentido, también es objeto de controversia, una situación similar ocurrida en 1889, después del llamado escándalo de la calle Cleveland, donde se difundió que el Príncipe Albert era asiduo concurrente a un prostíbulo masculino donde presuntamente efectuaba prácticas de carácter homosexual. Como resultado de este nuevo escándalo y en aras de enfriar una situación más que candente, el príncipe fue enviado (nuevamente) a una larga gira de siete meses por la India. Volviendo al curso de esta investigación, Mary Kelly regreso de Irlanda con la pequeña Alice quien termino dada en custodia a sus abuelos maternos. Apremiada por la falta de recursos, como muchas otras mujeres del pobre East End, Mary Kelly se volcó a la prostitución como medio de subsistencia, donde informo la historia de la boda secreta entre el príncipe y su amiga, a su círculo intimo de amigas y compañeras de oficio: Polly Nichols, Elizabeth Stride, Annie Chapman y Catherine Eddowes. Todas ellas planearon y pusieron en marcha (según esta teoría conspirativa) un plan de chantaje dirigido a la poderosa corona británica utilizando como intermediario, al pintor y padrino de la boda, Walter Sickert. En este tramo de la historia, es donde entraría en juego la llamada “Conspiración Monárquico Masónica”. Antes que nada, corresponde aclarar que la masonería en Inglaterra guardo desde siempre, estrechos lazos con la monarquía, básicamente por tratarse de dos antiguas instituciones de carácter tradicional que implicaron ejercer el poder de distinta forma, distinguiéndose la masonería por hacerlo de manera secreta y clandestina, sin que esto implicara una menor incidencia dentro de la sociedad británica. Debemos tener en cuenta, que muchos de los protagonistas, sospechosos y demás intervinientes periféricos en esta historia, fueron indiscutiblemente masones, tal es el caso de la máxima cúpula de Scotland Yard encabezada por el General Charles Warren, quien se mantuvo en su cargo hasta el último crimen perpetrado por Jack el Destripador. Según esta teoría conspirativa, el caso fue dejado en manos del Primer Ministro Británico, Lord Robert Salisbury quien en ese tiempo ostentaba uno de los cargos más altos dentro de la masonería británica. Al parecer Lord Salisbury, luego de una secreta deliberación, otorgo las más amplias potestades al Dr. William Gull, médico de la Corona y férreo amante de la tradición inglesa, con el designio de poner fin al conflicto originado por las presuntas chantajistas. Para la Teoría de la Conspiración Monárquico Masónica, el Dr. Gull habría sufrido un ataque cardiaco y cerebral poco antes de haber comenzado la saga de sus sangrientos asesinatos, lo que le habría dejado secuelas psiquiátricas irreversibles, que lo llevaron a excederse en el mandato conferido por la cúpula masónica. No obstante su tarea, no hubiera podido ser concretada con tal grado de perfección, si no hubiera contado con el apoyo del poder masónico y monárquico dentro de los cuales estaban enrolados también miembros de Scotland Yard, tal es el caso como dijimos antes, del comisionado de policía Sir Charles Warren, quien habría ocultado evidencias y entorpecido adrede la investigación, con el fin que no se descubra la verdadera identidad de Jack el Destripador. Un último interrogante del Séptimo Circulo ¿No será que Sir Charles Warren, se mantuvo en el cargo hasta el último crimen, sabiendo que había concluido su misión de proteger a la Corona ante un eventual escándalo? ¿No es mucha coincidencia que el Secretario del Interior Sir Henry Mattews haya aceptado su renuncia justo ese mismo día? Todo nos lleva a una misma creencia: la de una conspiración.-

Bibliografia recomendada:


martes, 26 de mayo de 2015

Teoria: Robert D'Onston Stephenson.-


Esta teoría plantea que los monstruosos crímenes de Whitechapel, no fueron simples asesinatos derivados de una mente perturbada, sino el resultado de algún tipo de procedimiento ceremonial vinculado al satanismo. En este sentido, algunas hipótesis han sostenido que la ubicación de los cuerpos de las víctimas, responde a un simétrico orden procedente del ejercicio de la magia negra. Los más acérrimos defensores de esta conjetura establecen una innegable evidencia: el emplazamiento de los cadáveres dentro del distrito de Whitechapel, conforman una estrella de cinco puntas, mientras otros defienden la idea que tal disposición tiende a formar una cruz invertida de carácter diabólico. 


La estrella de cinco puntas invertida es un símbolo utilizado en ceremonias paganas, en contraposición a la estrella de cinco puntas con el extremo hacia arriba, simbología utilizada por el cristianismo para representar la supremacía del hombre por sobre la naturaleza. Por el contrario, en la estrella invertida, cada punta representa un parte de la naturaleza: tierra, agua, fuego y aire, de tal manera que la punta invertida simboliza, al contrario de lo que postula el cristianismo, la superioridad de los elementos naturales sobre el espíritu del hombre. 

Este símbolo esta asociado a una práctica de adoración e invocación de los demonios. Como consecuencia de ello, se sostiene que el modus operandi del Destripador, estaría circunscripto a una práctica ritual cuyos objetivos podrían llegar a ser, por ejemplo, la obtención de fuerzas sobrenaturales, una pócima para lograr la vida eterna, o el sacrificio de seres humanos con el fin de rendir culto e invocar a Satanás. 


Dentro de este marco, la presente teoría consagra a Robert D'Onston Stephenson, como único sospechoso de ser Jack el Destripador.
Antes de adentrarnos en diversos aspectos de su vida, debemos hacer hincapié en que esta teoría, no fue desarrollada en su tiempo, y pese a que Stephenson fue interrogado al menos en dos oportunidades por la Policía Metropolitana de Londres, y que la revista “Pall Mall Gazette” en una de sus publicaciones, hizo alusión a la posibilidad de que el asesino practicara magia negra, el presunto carácter diabólico de los crímenes no tuvo desarrollo ni fue profundizado en aquella época. 

Robert D'Onston Stephenson, nació el 20 de abril de 1841. En su juventud estudio medicina en Paris y Química en Múnich. Hay algunos indicios que llevan a la conclusión que Stephenson adquirió conocimientos y practica de cirugía en el ejército de Garibaldi durante alguna de sus infatigables luchas en Italia. Entre los diversos países que visito a lo largo de su vida, se encuentran Estados Unidos y la India, donde habría alcanzado cierta erudición sobre magia negra. Sin embargo, algunos sostienen que fue en un  viaje al África donde realmente pudo desarrollar su aprendizaje en materia de ocultismo, magia negra, brujería y satanismo.

Sabemos en el año 1869, Stephenson se traslado a Londres donde desempeño la profesión de periodista, redactando algunos artículos importantes para la revista Pall Mall Gazette y que el día 14 de Febrero de 1876, contrajo matrimonio con una mujer llamada Ann Deary. Haciendo hincapié en su posterior desaparición física y la falta de información fidedigna acerca de su final, algunos investigadores sotienen con firmeza que Stephenson mato a Ann Deary, argumentando que el torso de la mujer sin identificar que fuera descubierto el 11 de Mayo de 1887 flotando en el rio Támesis, pertenece a Deary, siendo este el primer asesinato, de una extensa saga que continuaría al año siguiente con  las prostitutas de Whitechapel.

Fue precisamente en ese año 1888, cuando  Robert D'Onston Stephenson fue internado en el London Hospital sito en Whitechapel Road, con un cuadro de alta tensión nerviosa, ausencia casi total de sueño y diversas inestabilidades de carácter psíquico. Allí permaneció confinado aproximadamente durante poco menos de 140 días, hasta recibir la alta médica en diciembre de 1888.
Si bien se podría pensar que Stephenson estuvo recluido en el Hospital durante la concreción de los crímenes, también es cierto que por aquella época, su encierro no revestía carácter permanente, por lo cual, se sostiene que ingresaba y egresaba intermitentemente de aquel imponente edificio de Londres. 




A esta altura de los acontecimientos, pueden apreciarse dos grandes teorías con relación a la verdadera identidad de Jack el destripador:
1) Hipótesis que sostiene a Robert D'Onston Stephenson como único asesino.-
2) Hipótesis que postula al Dr. Morgan Davis.

Con relación a la primera hipótesis, la misma se apoya en las manifestaciones de un conjunto de personas contemporáneas al sospechoso, que en su momento confirmaron la identidad del destripador de Londres en la persona de Robert D'Onston Stephenson. Lo que resulta significativo con relación a estos declarantes, es que conforman lo que podríamos llamar, el círculo  íntimo del acusado, ya que tales expresiones no solo fueron vertidas por su amante Mabel Collins, sino además por la Baronesa Vittoria Cremers, amiga de Collins y futura socia comercial de Stephenson.
Asimismo, al círculo intimo de este último, debemos incluir a su antiguo socio George March (Ver hipótesis dos) quien con el tiempo terminaria por ratificar dichas imputaciones. En una entrevista hacia finales de la década del 20, la baronesa Cremers, expuso que su testimonio se fundó en las confidencias que le había transmitido su amiga Mabel, quien estaba convencida que su amante era Jack el destripador, y sobre la base de un descubrimiento posterior que la  propia baronesa hizo en el cuarto de Stephenson, donde hallo una caja llena de corbatas manchadas de sangre, presuntamente perteneciente a las victimas ultimadas en el East End aquel año de 1888.

Respecto de la segunda hipótesis, esta nació a partir de la creencia del propio Robert D'Onston, quien apunto a su médico Morgan Davis como autor material de los asesinatos. Al parecer, el Dr. Davis en una charla informal con su paciente, explico cómo habían sido los crímenes, enunciando detalladamente las circunstancias de cada asesinato. La narración del doctor, no solo genero sospechas en su paciente, sino además la más firme convicción de estar frente al verdadero destripador de Londres. Como consecuencia de ello, Stephenson acuso a su doctor, formalizando una denuncia por escrito ante la policía metropolitana.
Para dicha imputación, incluso llego a contar con el respaldo de George March, un sujeto desempleado que tenía una incipiente vocación de detective privado, y con el cual acordó la distribución en mitades iguales de la cuantiosa recompensa ofrecida por dar con la identidad del destripador. Posteriormente, el señor March terminaría incriminando al propio Robert D'Onston Stephenson de ser el asesino.  

Los defensores de esta teoría sostienen que en realidad, Stephenson no solo acuso a su doctor para cobrar la recompensa, sin con la finalidad que la policía no sospechara de él y así desviar el curso de la investigación. En tal sentido y a la luz de los hechos podemos sostener que ambas hipótesis fueron desestimadas por la policía y si bien Stephenson fue considerado sospechoso por su círculo intimo, tal acusación no fue tomada en serio por los investigadores del caso.





sábado, 9 de mayo de 2015

Teoria: El marino mercante Carl Feigenbaum.-




De más esta decir, que el marino alemán Carl Feigenbaum, ante todo fue un buen inquilino. En ningún momento incumplió el contrato de subarrendamiento celebrado con la propietaria del inmueble, doña Juliana Hoffman: sencillamente, una noche de Septiembre de 1894, entro a su habitación cuando esta dormía y la degolló salvajemente frente a su hijo. Al parecer, los gritos del niño a través de la ventana, atrajeron inmediatamente a la policía de New York, mientras el asesino se daba infructuosamente a la fuga. Resulta tentador pensar que si Carl Feigenbaum, fue verdaderamente el asesino de Whitechapel, lo que no pudo hacer el cuerpo entero de oficiales de Scotland Yard, si lo hizo el grito delator de aquel aterrado niño.  Después de ser sentenciado y ejecutado en la silla eléctrica de la cárcel de Sing Sing en el año 1896, Carl Feigenbaum fue objeto de diversas conjeturas y sospechas. El disparador fue dado por su propio abogado defensor, el doctor William Lawton, quien con mucha delicadeza guardo el secreto hasta el momento mismo en que cortaron la luz: declaro ante la prensa norteamericana que en una de sus tantas entrevistas con el acusado, este le habría confesado ser un despiadado asesino serial desbordado por la imperiosa necesidad de matar y mutilar mujeres. De ahí que el doctor Lawton, asegurara a la prensa norteamericana, tener la certeza de que los crímenes atribuidos a Jack el Destripador los había perpetrado su propio defendido. Con semejante defensa, podemos comprender el destino fatal de Carl Feigenbaum e intuir a las claras que ya durante el proceso judicial, existió algún tipo de cortocircuito con su letrado patrocinante. Lo cierto es que la historia personal de Carl ayudo a consolidar dicha teoría, dado que su actividad de marino mercante en la línea de Norddeutsche (en la cual trabajo mucho tiempo), lo habría llevado algunos años antes a la ciudad de Londres, más precisamente durante los meses en que se perpetraron los famosos crímenes de Witechapel. La presente teoría (contemporánea a la época en que se cometieron los  crímenes), resurgió hace algunos años cuando el autor británico Trevor Marriott publico su libro “Jack the Ripper: The 21st Century Investigation” postulando a Carl Feigenbaum como único y verdadero autor de los asesinatos de Londres. Teoría que por otro lado pretendió consolidar y demostrar, enunciando un cumulo de crímenes sin resolución, que podrían haber sido consumados por el marino mercante durante sus viajes por Norteamérica y Europa. En fin, más allá de cualquier especulación al respecto, esta teoría no habría salido a la luz, sino fuera por la indiscreción de su abogado y por los gritos de un niño que en el siglo pasado, delato sin saberlo a Jack the Ripper.