domingo, 9 de agosto de 2015

Conan Doyle, Detective- Peter Costello- Parte I.-





Es preciso, a la hora de escribir sobre Conan Doyle y su obra, aludir a la famosa frase que afirma con sorpresa que “la realidad supera a la ficción”, al menos para poder resumir el verdadero fenómeno que se ha generado en el último siglo a partir de la creación literaria del detective más famoso de todos los tiempos: Sherlock Holmes.
En este sentido, antes de adentrarnos en el estupendo libro objeto de la presente reseña, debemos  aclarar que Doyle, amén de ser médico y ejercer dicha profesión con anterioridad a dedicarse de lleno a la escritura, fue además un reconocido erudito de la historia detectivesca que llego a disponer de una extensa biblioteca personal de criminología.
El primer contacto que tuvo Doyle con el mundo criminal y la investigación policial en particular, sucedió (crease o no) en su propio hogar. Fue a raíz del fallecimiento de uno de sus pacientes, hermano de su futura esposa, Louise Hawkins. Muerte que por otro lado, llevo a la policía a investigar el mencionado deceso en dicha casa, donde Arthur ejercía su incipiente e inexperta profesión de médico. Por aquellos años, el doctor Doyle, dio nacimiento a su máxima creación literaria: el detective Sherlock Holmes, (inspirandose en el profesor Joseph Bell, el más ingenioso y metódico de sus maestros de medicina) y a su  compañero de aventuras Mr. Watson.
Sus historias, publicadas casi en su totalidad, en la revista “The Strand Magazine” se caracterizaron por ser casos descritos y resueltos en un mismo número, circunstancia que dio una gran popularidad a su personaje y a cada una de sus aventuras, puesto que no requerían una continuación en el siguiente numero.
Cuando las aventuras de Holmes alcanzaron gran popularidad en el seno de Inglaterra, dichos textos comenzaron a ser traducidos y publicados en distintas partes del mundo, logrando una exorbitante fama, al punto que el mencionado personaje de ficción, comenzo a corporizarse y se fue conformando en el ideario colectivo, como una persona real de carne y hueso.
La notoriedad y la enorme divulgación de los casos resueltos por Holmes, alcanzaron tal grado de magnitud que muchos de los texto de Doyle, fueron utilizados para la formación de investigadores criminales en distintas partes del mundo, tal es el caso de la policía de Egipto o Hong Kong, cuyo cuerpo de policía era frecuentemente entrenado, con la lectura de los casos resueltos por el notable detective victoriano.  
La fama mundial que adquirió Sherlock Holmes, asimismo trajo como consecuencia que fueran enviadas a Londres, más precisamente al 221B de Baker Street, innumerable cantidad de correspondencia solicitando la intervención del detective para la resolución de los casos más extraños. Este es un ejemplo concreto de la corporizacion del personaje en tanto que, tratándose de hechos reales, la gran mayoría de las mencionadas misivas eran remitidas al propio Doyle, quien se veía frecuentemente desbordado, y le resultaba imposible responder la desmesurada cantidad de cartas que le enviaban a su detective ficticio.
Por el contrario, esta correspondencia era utilizada por el autor como vía de inspiración para escribir, puesto que tomaba diversos elementos de las mencionadas cartas y los incorporaba asiduamente en sus propias narraciones.
Sucesivamente, como podrá ir apreciando el lector a raíz de esta serie de artículos, el contacto de Doyle con la misteriosa realidad que lo rodeaba, lo ira transformando lentamente en un verdadero investigador criminal.  


 Joseph Bell, medico que inspiro el personaje de Sherlock Holmes




Sherlock Holmes en "The Strand Magazine"