martes, 11 de agosto de 2015

Arthur Conan Doyle- The Hound of the Baskervilles.-




En Sudáfrica, durante la guerra que el Imperio Británico desarrollaba contra los Boers, más precisamente entre los meses de Marzo y Junio del año 1900, Arthur Conan Doyle ejerció y brindo su apoyo, como médico voluntario en el Hospital de Campaña Langman, Bloemfontein. Allí conoció a un periodista llamado Bertram Fletcher Robinson con quien, luego de extensas charlas, terminaría cultivando una profunda amistad. Transcurrido algún tiempo, después de su regreso a Inglaterra, Doyle y Robinson se tomaron cuatro días de vacaciones, y se trasladaron a Cromer, Norfolk, con el fin de jugar al golf, entre otras actividades recreativas. En aquellos días de marzo del año 1901, durante la mencionada estadía en el Real Links Hotel de Cromer, Robinson le hablo a Arthur de la zona de Dartmoor y su desolado paisaje de paramos, además de las extrañas y misteriosas leyendas que circulaban entre los pobladores, mas puntualmente, una relacionada con un sabueso fantasmal que en las noches infundía terror entre los lugareños de aquella zona.

La leyenda provenía de la historia de Richard Cabell, quien vivió en ese lugar durante el siglo XVII, siendo un rico terrateniente aficionado a la caza. Además de ser considerado, por la población de aquella época, como un ser maligno y cruel, se rumoreaba que había vendido su alma al diablo y también asesinado salvajemente a su esposa. La leyenda expresaba que la misma noche de su entierro y en cada uno de los aniversarios de su muerte, aparecía entre los páramos un sabueso infernal que aterrorizaba a los pobladores, quienes preferían resguardarse en sus hogares, ante la posibilidad de ser despedazados por el extraño fantasma con forma de sabueso.

En el estupendo libro “Conan Doyle, Detective”, su autor Peter Costello sostiene que “no había pasado más de un mes de aquella charla, cuando Doyle ya estaba alojado con Robinson en el Hotel Duchy, de Rowe, Princenton, en pleno Dartmoor para seguirle la pista a aquel can infernal”.
Tal como escribe Doyle en una carta a su familia Aquí andamos Robinson y yo, en la ciudad más alta de Inglaterra, explorando los páramos para el libro de Sherlock Holmes. Pienso que se va a vender muy bien; por cierto, ya casi he escrito la mitad. Holmes está en mejor forma que nunca y el argumento, idea de Robinson por cierto, es realmente intrigante”.

Como el mismo Conan Doyle reconocía en aquella época, la idea de la historia le pertenecía a Robinson, cuyo cochero apellidado Baskerville, (el mismo que los había llevado a recorrer el territorio de Dartmoor), dio nombre al personaje central de la nueva novela que Conan Doyle estaba escribiendo. Aunque sus travesías con Robinson, no fueran completamente reveladoras, puesto que Doyle ya conocía bastantes años atras la zona de Dartmoor, es cierto que los lúgubres parajes rocosos y la desoladora visión de los páramos cubiertos de niebla, fueron de gran inspiración para contextualizar a sus personajes en dicha historia.

En el año 1901, la novela comenzó a publicarse en los distintos números de “The Strand Magazine”, tal como ocurría frecuentemente, con las novelas de distintos autores en aquella época, donde el texto era acompañado por inquietantes ilustraciones que representaban la historia relatada en el texto. En un primer momento, Doyle insistió en que su nuevo libro se publicara con el nombre de ambos, aunque los editores se negaron ya que Sherlock Holmes era obra de Doyle. No obstante, en la primera edición del Libro, Doyle agradecía expresamente a su amigo, el hecho de haberle transmitido la historia y darle la idea para que escribiera su novela.

La dedicatoria efectuada por el creador de Holmes, decía: «A mi querido Robinson: fue su narración de una leyenda de la parte oeste del país lo que, por primera vez, hizo que la historia de este relato comenzase a surgir en mi cabeza. Por eso, y por toda la ayuda que me ha prestado durante la evolución de la novela, le doy las gracias. A. Conan Doyle».
  
Años después, más precisamente en 1989, el psicólogo jubilado Rodger Garrick-Steele,  desarrollo una teoría de lo mas fabulosa, al asegurar que Doyle plagio la historia a su amigo Robinson e incluso llego a matarlo en 1907, suministrándole arsénico para continuar un presunto romance que tenia con su esposa. Esta teoría, de lo más fantasiosa ha generado bastante indignación entre los seguidores de Holmes, al punto de generar un escepticismo extremo con relación al caso.

Desde el Séptimo Circulo, seguimos esta ultima postura, ya que parece poco probable y hasta innecesario, para una mente brillante como la de Doyle, recurrir a un plagio con el fin de escribir un brillante texto de misterio, lo que no implica a la luz de los hechos, que la ayuda de Robinson no fuera determinante para la creación de la novela, circunstancia reconocida por el propio Doyle.   


 Conan Doyle y Robinson en 1900 en el barco de vapor proveniente de Sudafrica rumbo a Gran Bretaña.-

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Capitulo 1- The Strand Magazine- Agosto de 1901
The Hound of the Baskervilles.-

Manuscrito de Sir Arthur Conan Doyle- 
The Hound of the Baskervilles.-



Arthur Conan Doyle jugando al Golf- 1905.-