lunes, 1 de febrero de 2016

RESEÑA: JACK EL DESTRIPADOR. LA LEYENDA CONTINÚA" Dr. GABRIEL POMBO.-





 Cubierta Segunda Edicion de "Jack el Destripador. La Leyenda Continúa" del Dr. Gabriel Pombo.-

A los fines de iniciar la reseña del libro “Jack El Destripador. La Leyenda Continua” cuya segunda edición, acaba de ser lanzada al mercado, tras agotarse totalmente la primera, conviene aludir a las razones que justifican leer esta valiosa y atípica obra, verdadera perla secreta en un mundo editorial por demás mediocre. En principio, cabe hacer mención a la inusual estética de su excelente portada, ideada por el artista uruguayo Alejandro Colucci, reconocido ilustrador internacional, quien ha creado infinidad de cubiertas de libros europeos, aportando su talento a textos de escritores mundialmente famosos, como por ejemplo, el caso de Anne Rice. La presente colaboración entre el mencionado artista y el Dr. Gabriel Pombo,  fue consecuencia de una relación a distancia puesto que, pese al hecho de ser coterráneos, en la actualidad ambos residen en distintos continentes. No obstante ello, el artista plástico logró una obra maestra acorde a las pretensiones que el Dr. Pombo deseaba para su elaborada obra. Con una escenificación típicamente londinense, en la portada figuran el Big Ben, la Abadía de Westminster y el lúgubre río Támesis. Observando detenidamente aquellos históricos edificios se encuentra el protagonista de nuestro libro: Jack el Destripador, cuya identidad el lector  desconoce por encontrarse de espaldas al gran público. El asesino más famoso de la historia posa su desconocida mirada sobre aquella edificación, inmerso entre la espesa niebla londinense, meditando con toda seguridad, acerca de su próximo asesinato. El diseño de  cubierta pertenece a Daniela Bertúa y fue editado por Torre del Vigía Ediciones, editorial que recomendó al autor el texto de la cubierta trasera del libro (que consta de 278 páginas). Adentrándonos en la obra en cuestión, la misma se encuentra dividida en nueve capítulos temáticos, en los cuales se enuncian y desarrollan detalladamente, las diversas teorías que han surgido a lo largo del último siglo acerca de la identidad de Jack el Destripador. En el Capítulo I titulado “Las Victimas”, el autor recurre a una exquisita prosa literaria con el fin de presentar a las víctimas y sus trágicos finales en manos del afamado destripador, ubicándolas en el gris y sórdido costumbrismo victoriano de finales del siglo XIX, contexto en el cual la población del East End de Londres, sufría las miserias de la pobreza y marginación, dando lugar a la famosa denominación de “Gente del Abismo” por el escritor y periodista estadounidense Jack London a principios del siglo XX. Volviendo a la publicación de referencia, podemos aseverar que este primer capítulo constituye una profunda y certera introducción al tema, permitiendo al desprevenido lector, que no haya tenido oportunidad de leer el primer libro del Dr. Pombo “Jack el Destripador. El Monstruo de Londres”, ponerse en tema y continuar la lectura amena de los restantes capítulos sin mayores inconvenientes. Otra valiosa cuestión sobre el texto inicial, radica en la prosa versátil que desarrolla con maestría literaria el Dr. Gabriel Pombo, en virtud de la cual sería un error interpretar este trabajo como una simple investigación policial. En el Capítulo II, titulado “Jack. El Asesino Psicópata”, el autor desarrolla aquellas teorías que sostuvieron que los asesinatos perpetrados por Jack el Destripador, fueron el corolario de una mente psicópata, sin otro móvil que el placer mismo de matar, derivada de una mente inestable y desequilibrada. Entre los principales sospechosos que postula esta teoría, encontramos a Carl Feigenbaum y a Severin  Klosowski, personajes de época con antecedentes delictivos, que fueron evaluados  y considerados peligrosos por la policía victoriana. El Capítulo III “Jack. El Asesino Enamorado” plantea una serie de hipótesis tendientes a probar que el referido asesino en realidad tuvo como único móvil, una relación afectiva con la ultima victima canoníca de la terrorífica saga de asesinatos. Se trata de Joseph Barnett, ultima pareja de Mary Jane Kelly, sospechado de ser el Destripador de Londres. Asimismo, en esta sección se procede a desentrañar la vida secreta de James Maybrick y la dudosa autenticidad de su diario personal, recientemente descubierto en estos años.  Por su parte, en el Capítulo IV de “Jack el Destripador. La Leyenda Continua” titulado “Jack. El Asesino Sexual” se menciona la teoría que establece que el motivo criminal tuvo connotaciones psicológicas sexuales para el asesino. Debemos aclarar, que la presente hipótesis, muy difundida en su época, fue considerada por el mismísimo Dr. Bond, médico encargado de realizar las autopsias de varias de las víctimas canonícas y un detallado informe que determinó un principio de perfil criminal del mencionado victimario. Dicho médico, consideró al criminal como un sujeto corriente cuya mente pervertida sufría un desdoblamiento al estilo de Dr. Jekyll -Mr. Hyde y cuyo móvil concreto era visiblemente sexual. Los principales sospechosos según esta hipótesis, serían William Henry Bury y Frederick Bailey Deeming, homicidas sexuales que fueron acusados respectivamente de ser el verdadero autor de dichas muertes. El Capitulo siguiente “Jack. El Asesino Homosexual” íntimamente ligado con el anterior, postula al verdadero asesino de Whitechapel, como un homosexual misógino cuyo problema existencial serían las mujeres y su odio desenfrenado contra ellas, el cual sería en definitiva, la verdadera causa de los crímenes contra aquellas desdichadas prostitutas. El mencionado texto, uno de los más extensos y detallados del libro, desarrolla diversas teorías que consagran al médico norteamericano, Francis Tumblety, a Montague John Druitt, y al Príncipe Albert Víctor Duque de Clarence, como principales sospechosos del caso. Continuando con el esquema aludido, el Capítulo VI, al que el Dr. Pombo titula “Jack. El Asesino Satánico” describe la teoría en base a la cual, amén de sus diversas variantes, sugiere  que dicho móvil fue consecuencia del manejo de lo oculto, la magia negra y los poderes satánicos. En tal sentido, aparece la figura de Robert Donston Stephenson como principal responsable de los crímenes del otoño del terror. Asimismo cabe abordar la idea quizá un tanto fantástica que sostiene que los lugares donde se consumaron los crímenes, unidos por una línea imaginaria, formarían una cruz diabólica, lo que vendría a reafirmar el supuesto carácter satánico de los asesinatos en los suburbios del East End. Por su parte, el Capítulo VII, denominado “Jack. El Asesino inexistente”, consagra la hipótesis un tanto inverosímil, que los asesinatos en cuestión, no fueron perpetrados por la mano de un mismo agresor, sino de muchos, por lo cual se aniquilaría la individualidad en la figura de Jack el Destripador como asesino en serie. En este sentido, el Doctor Gabriel Pombo, narra de manera  sublime, la posibilidad que hayan existido conductas de imitación criminal, o sea, aquello que actualmente se da en llamar “Copycat”, de manera tal que estaríamos frente a varios asesinos que imitaron el mismo modus operandi en igual época y lugar. En el penúltimo Capítulo (VIII), titulado “Las Nuevas Teorías” el escritor Gabriel Pombo aborda aquellas nuevas investigaciones surgidas en pos de dar con la identidad del verdadero victimario. Entre ellas, existen algunas de lo más disparatadas, como la ridículamente expuesta por Eduardo Cuitiño, ignorado matemático e incipiente escritor uruguayo que trató dar (para desgracia de sólo algunos pocos lectores) con la identidad de Jack el Destripador. Por su parte y a manera de cierre, en el último Capítulo titulado “Jack el Destripador. Perfil Psicológico” el Dr. Gabriel Pombo, expone los nuevos descubrimientos sobre el perfil psicológico del ejecutor, teniendo en cuenta determinados rasgos, no considerados en su época. En este sentido, el autor encara de manera intensa aquellos rasgos que pueden delimitar el carácter y la personalidad homicida del criminal, herramientas concretas para hallar al responsable de dichos crímenes.  En conclusión, no solo recomendamos la obra a todos aquellos amantes del tema, sino a los que de alguna u otra manera, se interesan por el género policial, las hipótesis delictivas, y la criminalística en general. Como dijimos al comienzo de la presente reseña: una verdadera joya y “rara avis”, de nuestro mundo editorial.

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